- Apreciación genuina del valor real de estas
prácticas.
- Aprendizaje acerca de las funciones interiores de
nuestro cuerpo.
- Anticipar y tratar de evitar los más comunes
problemas de salud.
- Usar el sentido común cuando hacemos cualquier
programa de yoga.
- Dar materiales escritos que se entiendan claramente:
apuntes, papeles e información a los estudiantes que deben ser
entregados de antemano, previamente a las clases.
- Estudio en grupo del yoga: discusión y talleres
prácticos con grupos pequeños de personas.
- Explicar todo en idioma claro y "libre de jergas".
- Asertividad basada en el respeto a otros y a ti mismo.
Decir lo que queremos (sin irritar a las personas) y también
ser capaz de decir "no", "basta" y "suficiente".
- Tiempo libre personal, descanso y relajación.
- Como cualquier otro recurso, nuestro tiempo necesita
ser gestionado apropiadamente para aceptar las prácticas del
yoga en nuestras vidas.
- Un punto de vista sincero y realista con el énfasis
en la práctica más que en la teoría. Esta visión
práctica propicia habilidades nuevas que serán aplicadas
en situaciones cotidianas de cara a mejorar la calidad de vida.